APTITUDES Y ACTITUDES EN LOS EQUIPOS DE SOFTWARE

Dic 4, 2017 | Sin categoría | 0 Comentarios

En los equipos de desarrollo de software muchas veces, se priorizan los conocimientos técnicos, las herramientas con las que cuenta el profesional y proyectos en los que ha participado. A estas habilidades técnicas, les llamaré aptitudes.

Ahora bien, cuando queremos formar un equipo de alto desempeño en el área del conocimiento del desarrollo de software, debemos maximizar tanto las aptitudes como lo que llamaré actitudes.

Todos los seres humanos tenemos un conjunto de posturas frente a los diferentes desafíos que la vida nos presenta. Cómo encaramos un problema, cómo nos relacionamos con los compañeros, cómo nos comunicamos con nuestros pares, jefes, subordinados y clientes. Estas habilidades que derivan de la inteligencia emocional de cada persona, son las actitudes.

Podemos formularlo como un producto:

APTITUDES x ACTITUDES = ALTO DESEMPEÑO

¿Por qué ambas son tan importantes en el desarrollo de software? Vamos paso a paso.

 LA COMPLEJA ARTESANÍA DEL SOFTWARE

La ingeniería de software es una disciplina altamente especializada y artesanal, que requiere una sólida formación de base en los fundamentos de la informática y en los principios del correcto desarrollo de software. Pero también requiere una constante actualización y evolución de los profesionales. Conocer nuevas tecnologías y dominarlas lleva un tiempo considerable, por lo que el éxito de un proyecto depende en gran medida de que los profesionales que trabajan en él, cuenten con esa experiencia y capacidad de rápido aprendizaje. El no contar con estas aptitudes genera estimaciones incorrectas, retrasos en la producción, errores en el código que son difíciles de corregir en etapas posteriores, subutilización de recursos disponibles tales como frameworks o componentes ya existentes, etc. Es decir, una serie de ineficiencias, evitables, que pondrán en riesgo el proyecto y por ende potencialmente podrían dañar la relación con el cliente.

En la otra mano tenemos el hecho de que los proyectos de software se realizan en equipo, dónde se produce una muy fuerte interacción entre los miembros. Pero además, estos equipos se componen muchas veces de integrantes de diferentes empresas, como ser la desarrolladora del software, la contratante, y el cliente final usuario de la solución. Todas estas personas deben trabajar con una meta común, donde el éxito es el éxito de todos, así como lo es el fracaso.

Esta visión unificada del proyecto, donde todos los roles son relevantes e insustituibles sólo se logra si cada miembro del equipo tiene las actitudes adecuadas frente a todos los desafíos que se irán presentando. Cuando haya un problema, se deberá ser duro con el problema y suave con las personas. Cuando se tenga que comunicar algo, lo hará de forma respetuosa, asertiva, directa y completa. Cuando haya que apoyar a un compañero, lo hará como parte de su equipo, sin mirar si es o no su responsabilidad resolver ese problema, pues es un problema del equipo, y por ende, de él también.

 LAS ENTREVISTAS DEBEN CONTEMPLAR AMBAS DIMENSIONES

La creación de un equipo comienza cuando se eligen sus miembros.  A mi juicio, erróneamente, las entrevistas laborales mayormente apuntan a las aptitudes, y poco o nada revisan las actitudes. Es difícil hacerlo, y usualmente no alcanza con preguntas directas o ejercicios simples, sino que hay que ir mucho más allá de lo superficial de una entrevista. Por este motivo, deberían considerar tanto aptitudes como actitudes, llevando incluso al postulante al mismo centro del equipo al que va a pertenecer, para validar que se sienta cómodo, y que el resto del equipo está a gusto con él.

EQUIPO DE ALTO DESEMPEÑO

Solamente cuando todo lo anterior se haya cumplido, podremos hablar de este término tan difundido como atractivo: un equipo de alto desempeño. Un equipo en el que cada miembro sea impulsado a dar lo máximo de sí mismo. Esto requiere exigencia, y empujar los límites de cada persona para que alcance su máximo potencial.

Para lograrlo también se requiere un líder, que cuente con las habilidades para balancear esa exigencia, con los resultados esperados, la total satisfacción del cliente y las necesidades de cada ser humano que forma parte de su equipo.

Este complejo equilibrio es alcanzable, y de hecho, es lo medular de esos grupos con los que nos encanta trabajar. Equipos con un excelente ambiente laboral en los cuales estamos felices de ser parte, donde nuestros propios compañeros nos alientan a dar lo máximo en cada oportunidad, y viceversa. Grupos en los que cliente, proveedor, contratista, etc. saben que son parte del proceso para lograr el éxito de cada proyecto.